Un loco enamorado sería capaz de hacer fuegos artificiales con el sol, la luna y las estrellas, para recuperar a su amada.
Johann Sebastian Bach
Narra Alice:
La luz resplandeciente que entraba por los grandes ventanales de la solitaria y silenciosa sala de clases, apuntaba diréctamente al papel donde mi fino lápiz terminaba de darle forma a sus carnosos labios.
Aquellos que daban un perfecto encaje con su respingada nariz, y más arriba hacían resaltar sus profundos y deslumbrantes ojos cafe claro. Unos que tenían una mirada impulsiva y atrayente, coronados por una frente delicada y tapada por algunos de sus desordenados mechones de cabellos dorados.
Alejé un poco el papel para valorar mi progreso.
Era difícil dibujar a Justin sin tenerlo de frente, sin embargo, nunca hubiera podido hacerlo en su presencia.
Sabiendo con certeza que mis manos hubiesen comenzado a temblar y mi corazón a latir de una manera feroz, recordándome nuevamente cuanto lo amaba.
Por esa razón, siempre procuraba guardar las distancias, el era mi mejor amigo y yo la suya, no había nada más entre nosotros y no tendría porque haberlo.
Al paso del tiempo, guardé el boceto en mi delgada carpeta negra y me puse de pie dando pasos lentos hasta dejar atras las puertas de la sala. Salí al pasillo que ya se estaba tornando oscuro por el descenso del sol, y transcurridos unos segundos, donde caminaba mientras el silencio me zumbaba en los oídos, pude destinguir unas voces que susurraban justo a la vuelta de la esquina. Gabbe y Damen
La novia y el mejor amigo de Justin. Sin duda eran ellos, reconocería sus voces en cualquier parte.
Frené mi paso, dudando por un momento en oír su conversación, pero la curiosidad por saber que estaba pasando -Ya que no acostumbraba a verlos juntos- me ataba los pies al suelo y me condenaba a seguir avanzando, así que sin más reparos, eso hice.
- ¿Cuándo vas a terminar con Justin?; ya no soporto verte con él, odio que tengamos que escondernos siempre -Decía Damen, en un tono molesto-
- Deberás tener paciencia; sabes que Justin es uno de los más populares, por ser el capitá del equipo de football, por lo tanto, me conviene ser su novia.
- ¡También soy popular!, si eso tanto te preocupa - Amonestó con rabia -
- Pero es solo porque eres su mejor amigo
- No me agrada que nos compares ¿sabías?. Yo te doy mucho más de lo que el puede darte.
- Lo sé, Damen, lo sé, pero por ahora es mejor seguir así. Sabes que te amo a ti y punto, y eso es lo que importa ¿no? - Dijo con una voz edulcorada -
- Uno de estos días Justin se dará cuenta.
- Si somos cuidadosos nadie se enterará - Hizo una pausa - Además, ya basta, de discutir, no tenemos mucho tiempo para estar solos, y muero por besarte - Se lamentó y después de que haya dicho eso solo escuche el sonido de sus bocas juntarse y besarse con desesperación -
Toqué mi frente, mientres fruncía el ceño, quedando perpleja ante todo lo que había sabido en apenas 2 minutos. Sentía un calor en mi pecho que se esparcía por todas partes, indicándome de alguna forma que debía intervenir y no dejar que Justin siga viviendo una mentira. Así que con desición y seguridad, doble en la dirección donde se encontraban ellos y quedé delante de ambos con una mirada desaprobadora y desafiante..
- ¡Guao!, Pero si se ven tan lindos juntos - Ironicé. ¿Por qué tendrán que ocultarse?, ¡A sí!, ya recordé... Por Justin.
- No puede ser - Musitó Gabbe alejándose de Ryan tan rápido como pudo.
- ¡Esto no esta pasando! - Espetó el quedando lívido - No debes decirle de esto a nadie, Alice, no puedes hacerlo.
- ¿Crees qué seré como ustedes?, ¿Crees qué también voy a mentirle a todos? - Tragué saliva - Ésto se acabó, ¿Entienden?, su farsa llegó hasta acá - Me di media vuelta con lentitud, manteniendo un nerviosismo inexplicable en el estomago-
- ¡No! - Me detuvo Gabbe tomándome de mi muñeca impulsivamente. Algo que casi provocó que se me resbalara el retrato de Justin de entremedio de la carpeta negra. Pude observar que ella se dio cuenta de mi dibujo. Una cosa que probablemente no me favorecía en lo absoluto.
- Sueltame - Murmuré - Justin se va enterar tarde o temprano, pero prefiero que sea ahora.
- ¿Enterame de que? - Preguntó aquella voz a mis espaldas -
Giré mi cabeza y parte de mi torso para contemplarlo unos segundos. Era él. Acercandose a mi lafo con una sonrisa seductora.
- ¡Vamos, díganselo! - Dije mirando a los ojos de Gabbe y Damen, haciendo presión para que confesaran la verdad -
- No sé, de que estás hablando - Se extrañó ella cruzándose de brazos, tomando la actitud de una completa cínica -
- Eres increíble - Susurré sarcástica - Escucha, Justin - Lo miré - Sé que esto tal véz duela, pero es mejor que lo sepas y todo termine de una buena vez.
- ¿De qué hablas?, no logro entender - Su mirada se tornó confundida.
- Ellos dos - Los indiqué - Están juntos. Se ven a escondidas para que no te des cuenta, te engañan - Lo miré fijo, notando como él bajaba su vista al suelo -
- ¡No es cierto!, ¿Como puedes invertar una cosa así? - Se alteró Gabbe - Mi amor no le creas - Posó su mano en uno de sus hombros -
- ¡Lo que digo es verdad, y lo sabes! - La fulminé con la mirada- Debes creerme a mi - Me dirigí a Justin con timidez - Soy tu mejor amiga, y jamás te haría daño a propósito.
- ¡Yo tambien soy tu mejor amigo!, y mucho antes de que Alice llegara a tu vida, mucho antes de que la conocieras - Se interpuso Damen - Ella solo te está mintiendo, no le hagas caso. Somos dos contra uno, debes creernos a nosotros, nunca te haríaos algo así.
- ¿¡Pueden dejar de ser tan farsantes!? - Bufé enfurecida - Todo sería más fácil se reconocieran su error, ¿Acaso no ven que solo le hacen más daño?
- La única que le esta haciendo daño eres tú - Dijo Gabbe arqueando una ceja - Solo haces esto porque estás enamorada de Justin, ¡Ya admitelo!, lo amas y no soportas verlo conmigo, por eso quieres separarnos - Suspiró - Esto hablará por si solo.
En un movimiento rápido, coloco una de sus manos en mi carpeta y le hizo presión hacia abajo con velocidad, provocando que cayera al suelo de inmediato, y de ella se desprandan una cantidad considerable de hojas, entre ellas el boceto de Justin. En aquel momento mi respiración se volvió entrecortada, y no pude evitar sentirme avergonzada. Lo único que hice fue mirar hacia otro lado con tristeza, esquivando por completo los ojos de Justin clavado en mi cara
- Esta bien - Sentí como mi labio inferior temblaba - Admito amarte - Revelé - Pero eso no significa que...
- ¡Ya no digas nada! ¡Fue suficiente! - Grito él - No necesito tus explicaciones, ¡No creo en nada de lo que dices!, ¿Se te olvida que estás hablando de mi novia y mi mejor amigo?, ¿Como pensaste que iba a ser tan idiota?.
- Tu no entiendes...
- ¡No, no, no! Tú no entiendes, ¿Creíste que haciendo esto me iba a enamorar de ti?, ¿Creíste que alguna vez prodría amarte? - Carcajeo - No me hagas reír, yo jamás podría amar a una mentirosa . Dijo frío y viendo como por mi mejilla resbalaba la primera lágrima - Y además - Continuó sin importar que me estaba destruyendo - Eres una infantil en dibujarme, muy patética.
El sonrió cruel, alque que me dolió más que nada. Me lastimó con cada palabra que había salido rabiosa de su boca, sentía dolor, quizá demasiado, pues fui yo quien estuvo para él siempre, incluso cuando nadie más estaba. Yo era quien lo conocia tanto como mi misma, por eso se me hacia todo muy injusto, fuerte y decepcionante. Ya no tenía ganas ni forma de defenderme, ni siquiera me quedaba aliento para poder hablar, en mi garganta solo tenía llanto, uno que trataba de retener hasta irme de allí. Me agaché y recogí todo con rapidez, viendo como mis ojos se nublaban de agua y luego mis mejillas eran invadidas por aquellas gotas de sufrimiento. Al levantarme observé otra vez a Justin, quien se conservaba callado y rígido
- ¡Quédate con esa basura! - Estiré mi brazo entregándole su retrato de un golpee en el pecho, hice que se tambaleara hacia atrás y me fui sin oír ninguna respuesta de su parte -
Camine de prisa, sin dirección solo camine, tratando de aparentar que nada había ocurrido, como una frágil chica enamorada, no me quedaba más formas que evadir mi tristeza.'
{***}
Afuera el viento se escuchaba fuerte, el cielo estaba dominado por nubes grises y hacía más frío de lo habitual. Yo seguía dibujando. Sentada en el suelo de mi habitación y manteniendo mi espalda recostada de la puerta. Dibujaba una manzana rojiza, una tan simple y tan común como lo era yo para Justin. Desde aquel incidente nunca más nos hablamos. Y aque a veces lo veía solo, no me demostraba que yo faltase en su vida, para nada. Los primeros días sin su sonrisa fueron deprimentes. Y apesar de que creí que con el tiempo dejaría de extrañarlo, eso no ha cambiado; aún lo extraño, lo pienso y lo deseo, pues por muy lastimada que esté, un amor sincero no se desprende del alma tan fácilmente.
- ¿Puedes abrirme la puerta?
A mis espaldas oí un suave golpecito y con el una dulce voz, oí su voz. Creí que solo estar en uno de mis dañinos sueños, o pensé que mi mento se había encargado de trastornarme. Pero entonces volví a escucharlo, colocándome completamente petrificada.
- Sé que estás ahí dentro, solo ábreme y escúchame, por favor
El estaba ahí indudablemente
- ¿Por qué viniste?, ¿No crees que ya me hiciste mucho daño?, ya no quiero más, es mejor dejar las cosas así.
- Entiendo que me odies, me lo merezco, pero solo dame cinco minutos, solo deja hablarte y prometo irme.
- Ya no hay nada que decir, no pierdas tu tiempo.
El no contestó. Solo escuche el ruido de un papel. De pronto miré como por el suelo de mi lado izquierdo, Justin había pasado por debajo de la puerta su retrato; lo había conservado.
- ¿Viniste a devolvérmelo?, ¿¡A eso viniste!? - Pregunté con un nudo en mi garganta mientras lo tomaba entre mis manos -
Otra vez no dijo nada, y seguido de aquel dibujo, paso otro. Esta vez quede sin respiración, mi corazón latió fuerte como mil bombas estallando, un cosquilleo en el estomago se formo de inmediato y una sonrisa surgida desde el interior se formo en mi rostro.. Yo estaba en aquel papel; Justin me había retratado. Después de unos segundos me puse de pie, y abrí la puerta lento y con cuidado para salir al pasillo. Fue así me encontré con sus ojos, otra vez, unos que me miraban con la misma dulzura que antes.
- Tienes cinco minutos - Musité -
- Alice perdón, ayer descubrí que tu me decías la verdad, lo comprobé yo mismo - Humedeció sus labios con saliva - Siento no haberte creído antes, no sé como puede mirarte la cara, pero estoy arrepentido, perdóname.
Pase un rato en el que callé, dude en ceder, pero lo hice de igual forma...
- Esta bien, te perdono - Asentí leve con la cabeza - Pero nada será igual que antes. Verte me hace daño, y estoy segura que es mejor mantenernos alejados.
Me volteeé dándole la espalda, pero luego me detuve y giré mi cabeza hacia él
- Y... Gracias por el dibujo - Sonreí leve -
Pretendí seguir avanzando hasta entrar nuevamente a mi cuarto, para empezar de apoco a cerrar una herida que aún sangraba y me hacia sufrir. Pero apenas coloqué un pie en el. Justin me agarro del brazo, me giro hacia si y se precipitó contra mi acuerpo, coloco su mano en mi cintura y me miró por un instante. Comenzó a acercarse lento mientras sacaba el cabello de mi rostro, cerró sus ojos cuando nuestras narices se tocaron y yo los míos, hasta que sentí como nuestros labios se juntaron, de una manera tierna y placentera, sentía que era mío. Me apego a la pared sin despegarse de mí, como si buscara sentir que realmente me tenía solo para él. Acaricio mi mejilla y beso mi mandíbula de una manera que me hacia sentir especial, hasta que volvió a unir nuestros labios por unos segundos más.
- Eres todo para mi - Logró susurrar al separar nuestras bocas - Lo supe aquella vez que te dije todo aquello que te lastimó, porque a mí me dolió decirlo, en cambio - Me miró - Cuando Gabbe besaba a Damen, hoy cuando los vi, no me importó, yo... Te amo..
- ¿Qué?
- ¿Acaso no viste el reverso de tu retrato?
'Al escucharlo, di vuelta el dibujo que me había hecho, y allí había una corta frase que decía... '
"Confieso que te amo"